viernes, 6 de marzo de 2009

Stage de Hielo en Grenoble

El avión aterriza en el aeropuerto de Lyon según lo previsto. Rapidamente me dirijo a la estación de Autobuses, para comprar el billete a Grenoble, donde más tarde me esperá Pablo (si, para todos los lectores... Pablo-presi), que acababa de volver de hacer esquí de travesía. Vamos a recoger a Fernando, colega de Pablo, que nos acompañará el resto de la semana en nuestras distintas aventuras...








Al día siguiente primer madrugón, nos dirigimos a Alp d'Huez para escalar una cascadita corta (3 largos) (Symphonie d'automne, II/4+) para estrenar la temporada, en mi caso y para "probarnos" como cordada...

Lleno de ganas encabezo el primer largo... ya casi no me acordaba qué era esto del hielo!

Contentos salimos paseando por arriba, donde para ahorrarnos los rápeles de bajada, se nos ocurrión bajar a pie por detrás, que resultó ser algo más largo de lo previsto....




El segundo día Cascada en La Grave, (vía la "La promenade du Mathesin", II/3+) donde nos tuvimos que bajar, después de que a fer le cayera una piedra mientras encabezaba el 2º largo...


El tercer día Pablo y yo volvimos a Alpe d'Huez para escalar Ice Bille (II/3 a 4+) y alguna cascada más, pero nos tuvimos que conformar con la primera, cuando vimos que empezaba a darles el sol a las demás... Habíamos tenido suficiente con lo de Fer el día antes... Toda una escusa y oportunidad para darnos un buen paseo por la estación de esqui...













































El cuarto día, ya tocaba descanso, pues dormir poco y escalar mucho no es compatible durante tantos días... Además así estaríamos descansaditos para algo "mas serio"


Nuestro siguiente objetivo, una gran clásica de La Grave, Orgasme (II/4+)

Toca nuevamente madrugón... Todo segun lo previsto, llegamos a pie de via al amanecer. Fer escala agilmente el primer largo. La sorpresa llega cuando mientras escalo el segundo largo oigo un fuerte estruendo, y el grito de asombro de Fer:¡¡Ostiás, al loro!!
Del susto las pulsaciones se me disparan y pienso: ¡¡No puede ser que a estas horas y con el frío que hace (-16ºC en el coche) ya caigan cosas... Yo me bajo de aquí ahora mismo!!
Finalmente me tranquilizo un poco cuando miro para atrás y veo que lo que caía no era una piedra ni un bloque de hielo, sino una cabrita que tras haber volado algunos cientos de metros, seguía resbalando hasta el pie de la ladera.
Con ánimo llego a la reunión, donde Pablo toma el relevo y armado de valor prosigue la escalada en un largo de "intensa jardinería", que resulta ser uno de los largos claves de la vía.
Con cierto ritmo y llenos de ánimo vamos superando los siguientes largos hasta llegar al 7º, un muro de hielo bastante vertical donde por momentos van cayendo sucesivas "duchas" de nievecilla que dificultan bastante la ascensión. Superado este, Pablo retoma nuevamente el relevo, y se encarga del octavo y último largo. Cuando finalmente llegamos a la reunión nos permitimos un respiro para tomar una barrita, aunque no hay tiempo que perder, pues aun nos quedan múchos rápeles por delante.

De forma bastante mecánica y con buen ritmo alcanzamos nuevamente la base, donde ahora si, nos damos un buen respiro, y sacamos los anacardos y el caldito que han quedado en el fondo de la mochila...

Una vez en el coche de vuelta, hablamos con Lara, resulta que habían organizado una Raclette en casa de Rubén... A los tres se nos ilumina la cara!
Acaso se puede terminar de forma mejor un día duro de escalada??









Aquí con Lara y Rubén después de la "Superraclette"!

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