domingo, 14 de diciembre de 2008

Pedriza nevada

El sábado Mjo y yo nos escapamos a la Pedriza, sin haberlo planeado (perdona Cris, fue completamente improvisado), con la esperanza de ver una estampa nevada inusual de este lugar. Y tuvimos suerte...




Un paseito rápido, que no teníamos tiempo para más (habíamos quedado a comer y ya llegabamos tarde). Todo muy bonito y agradable. Bueno, Mjo tuvo que discutir un poco con su paragüas, pero la cosa no fue a mayores y lo metió en cintura rapidamente (y hoy a la basura, por rebelde).

Vía CADE, Pared de Aragón de Montrebei

Este relato lo escribí a finales de 2006, justo después de escalar la vía, puede que alguna cosa haya cambiado.

Hacía más de dos años que tenía apalabrado con Ángel el hacer esta vía, una de las clásicas más codiciadas de España. Las largas aproximaciones la descartan para muchos, pero llama a muchos otros una vía tan asequible en una pared con un aspecto bastante exigente y cuyas dimensiones no tienen nada que envidiar a cualquier otra tapia de España.

Desde que estoy en Huesca estoy escalando menos, curiosamente, pero este año he escalado un poco más. En verano hice unas cuantas clásicas en el Pirineo, y aunque mi ritmo de entrenamiento no ha llegado a ser lo que era me siento con confianza para ir a escalar la vía. Pero esta vez quiero ir a disfrutar, algunas experiencias recientes en el Tozal del Mallo y en Gavarnie me invitan a ser más prudente. Esto ya no es lo que era, no puedo confiar tanto ni en mi coco ni en mis fuerzas y cuando la cosa empieza a ir justa no puedo “apretar” un poco más para salir rápido. Otro dato que me hace desconfiar es que a algún GAII experimentado ya le había tocado dormir entre los matojos por desconocimiento del descenso. Parece que la opción más adecuada es el puente del Pilar, que permitiría a Ángel venir desde Madrid más tranquilo y poder así subir descansados. Así que decido explorar las aproximaciones el fin de semana anterior, para asegurarme que conocía bien todos los detalles. Un sábado en el que pega fuerte el Sol, lo que me hace pensar que necesitaremos bastante agua, me dedico a pasear con el coche por las pistas que dan acceso a la pared y a recorrer la aproximación para no tener dudas el día de la escalada.

Por casualidades del trabajo, acabamos subiendo juntos desde Madrid Ángel, MJo y yo el jueves 12. A la vez pero por su lado, suben también Juan e Irene Galera, Chiqui y María, con intención de escalar la vía “Diedro Gris” a la pared de Cataluña justo enfrente de nosotros. Para amenizar el viaje Ángel nos contó su entrenamiento del fin de semana anterior, incluida ascensión en sólo integral al Yelmo por la Mairal. Lo que provocó que MJo me hiciera prometer un número incontable de veces que iba a escalar con cuerda por siempre jamás, aunque fuera para subirme al bordillo de las aceras…al final con unas cosas y otras llegamos a Huesca, preparamos la cena y nos fuimos a dormir a Montrebei. MJo nos esperará en Huesca en principio para la noche del día siguiente, aunque contamos con la posibilidad de hacer noche por la circunstancia que sea.

Después de 2 horitas más de viaje estamos en la Sierra del Mongay (para Aragón) o Sierra del Montsec (para Cataluña). Por si acaso no encontrábamos la bajada buena, dejamos en la pista principal algo de agua y comida que nos aliviaran un poco un posible paseo de varias horas. Si fuera necesario, desde la cumbre tardaríamos menos de una hora en llegar hasta la bolsa escondida. Llegamos al punto donde se deja el coche como a las 10 pm. Cuando llegamos ya hay gente ¡con la tienda de campaña montada! (más sorprendente fue ver que a la mañana salían a escalar dejándola allí plantada). Efectivamente iban a escalar la misma vía que nosotros, pero tenían intención de madrugar más, con un poco de suerte no nos molestaríamos. La gracia para acabar el día fue ir a buscar el saco de dormir y darme cuenta de que me lo he dejado en casa; menos mal que no hace mucho frío y dentro del coche con mi ropa de abrigo y el forro de Ángel paso una noche decente.

Vista panorámica de la pared durante la aproximación

Nos levantamos a las 6:30, y como siempre perdimos más tiempo del esperado saliendo finalmente a las 7:40. Ocho barritas energéticas y 4 litros de agua para todo el día, contábamos con habernos bebido un litro en la aproximación o a pie de vía. La ropa de abrigo imprescindible para la pared, un móvil y los frontales completaban la mochila, sin material para pasar una noche (decente). La otra cordada estaba ya en la segunda reunión cuando les vimos y fueron rápidos, así que no nos encontramos con ellos. Según llegamos a pie de vía nos alcanzaron unos machacas que iban a meterse en la Totxares o algo así, un viote de Pep Masip, pero querían entrar por la CADE para evitarse unos largos guarros del principio. Fueron respetuosos y se pusieron detrás de nosotros sin hacer ningún amago de adelantamiento desagradable, así da gusto ir a la montaña.

Después de plantar el pino de rigor, Ángel comienza el primer largo a las 9:05. Nada reseñable en los primeros largos, roca un poco guarra en el 2º y 3º y una segunda reunión para tener un poco de cuidado. Montamos donde pone el croquis en un par de clavos nuevos pero no muy bien metidos, e imposibles de reforzar salvo con más clavos. Quizás es mejor subir algunos metros más y montar en un parabolt, pero hay un paso delicado para salir de los clavos que con el rozamiento de la travesía puede ser muy gracioso. El primer largo de 6c estaba muy asegurado, con parabolts (todos los buriles de la vía han sido substituidos por parabolts) y Ángel consiguió hacerlo en libre salvo un paso. Yo de segundo, y con la mochila a la espalda, rápidamente comprobé que no estaba para andarme con finuras y empecé a agarrarme a todo lo que podía en cuanto la cosa se ponía de más de 6a. El sexto largo es sencillo y corto, pero hace mucha travesía lo que complica empalmarlo con el siguiente. El segundo 6c es corto y explosivo, superando un techito muy desplomado al que te encaramas ayudándote de un arbolito que está ya bastante seco (el 6c va con arbolito y todo, porque no hay otra cosa a la que agarrarte). Tres pasitos de artificial (hay un fisurero empotrado, en vez del clavo que marca el croquis) te permiten encaramarte a una fisura que ya se puede hacer en libre fácil hasta el final del largo.



Ángel disfrutando del sol en la 7ª reunión, yo colgado del arbolito del segundo 6c

Fuimos bastante rápidos hasta pasar el segundo 6c, luego el cansancio se nos fue notando y bajamos un poco el ritmo. El calor del fin de semana anterior no se repite este, el tiempo está agradable para escalar con viento fresco y sol esporádico que asoma entre nubes; a ratos se pasa un poco de frío en la reunión. Ángel tenía un largo con un paso de 6a bien protegido y después para mí uno de los largos más bonitos de la vía. Empieza con un offwith que se protege bien con un 3,5 (tampoco es imprescindible, se va bastante encajado) no demasiado incómodo (para el primero claro, el segundo con la mochila bien jodido), se sale con un paso de A0 (parabolt) que te permite llegar una fisura de 6a preciosa y fácil de proteger.



Ángel en el pasito de 6a del 9º largo

Otro largo reseñable es el del gran diedro rojo, al loro con pasarse el punto en el que hay que salirse a la derecha. Una vira muy evidente completamente horizontal parece que no va a ningún sitio, con un patio por debajo alucinante que aumenta según te vas saliendo del diedro y te montas en el espolón, que nos deja al pie de una fisura-diedro. Los dos siguientes largos se pueden unir en uno fácilmente, si se va con prisa. Son fáciles, se protegen bien y la roca es muy buena. El último largo un poco chungo, el del pasito de 6b a la entrada y luego un largo de 6a bastante mantenido, llegamos ya con las fuerzas muy justas. Los machacas abandonaron su proyecto cuando vieron que se les iba a hacer de noche y se vinieron a la CADE, y tuvieron que ponerse otra vez a la cola en los dos últimos largos.


Panorámica de la pared de Cataluña en la salida de la vía

Salimos de la vía a las 17:50, 8:45 horas de la vía. Descansamos hasta las 18:30 más o menos mientras esperábamos a los machaquillas para salir de allí juntos, bebiendo el agua que nos ha sobrado gracias al inesperado fresquito. Empezamos a subir antes que ellos, después de charlar un rato y preguntar un poco que nos íbamos a encontrar, aunque no tardaron en alcanzarnos y pasarnos, mientras nosotros nos arrastrábamos hacia la cumbre. Llegamos arriba a las 20:00 con las últimas luces del día, y aunque no vimos bien la canal típica de descenso al final fue una suerte, porque ahora hay un PR marcado cada 20 metros con unas marcas amarillas y blancas bien visibles desde la cumbre hasta la pista principal (y desemboca muy cerca de los coches). A las 9:00 estábamos en el coche y sobre las 12 en Huesca zampándonos la cena que nos tenía preparada MJo.



Cumbre del Monset.

A la vez que nosotros, estaban escalando la Pared de Cataluña algunos compis GAIIS. Los otros aventureros, en la vía “Diedro Gris”, al final se organizaron en dos cordadas: Juan e Irene por un lado y Chiqui y María por otro. La cordada de Juan fue rápida y estaban a un largo de la cumbre antes de las 5, pero decidieron esperar a los otros dos que llegaron ya casi de noche. Una vez arriba, ya noche cerrada, para evitar el confuso camino de las canales, decidieron darse un largo paseo saliendo por arriba. María que iba sin frontal debió tropezarse unas cuantas veces y hasta las 2:30 no llegaron al coche (nosotros estábamos en Huesca durmiendo ya). Nos contaron todo esto escalando en Rodellar, donde terminamos el puente disfrutando de las vias deportivas de esta excelente escuela.


RESEÑA DE LA VIA

Entorno:
La zona también está bien para darse un paseo por el desfiladero, dejo un par de enlaces con información:
http://es.wikipedia.org/wiki/Desfiladero_de_Mont-rebei
http://es.geocities.com/jesguevila/montrebei/montrebei.html


Vía:
Se supone que es V+/A0, aunque yo lo dejaría en un 6a/A0 para hacer un horario razonable. El croquis que seguimos, que describe perfectamente lo que te encuentras en la pared, se puede consultar en http://www.onaclimb.com/resseesp/resenyes2/mrcade.gif . El autor del croquis le da entre 8 y 9 horas, y creo que es un horario bastante realista ya que nosotros tardamos 8:45.


Aproximación:
En Internet se encuentran indicaciones para acercarse a la pared por una pista que sale de la carretera N-230 dirección a Vielha, al poco de salir de Tolva. La salida a esa pista está en un cambio de rasante y es muy brusca, giro de 90 grados y con un cambio de pendiente muy acusado. Es complicado verla y peligroso cogerla, a parte que el tramo de pista por aquí es peor que la alternativa que encontré. Mejor ir a Viacamp, un poco más adelante, y atravesar el pueblo por la calle por la que entras. Al salir del primer grupo de casas llegas a una curva a la derecha para empezar a subir hacia otras casas. Justo en esa curva sale una pista a la izquierda. Tomar esa pista y no desviarse hasta que lleguemos a un cruce evidente, con otra pista grande perpendicular a la que nosotros recorremos.

Tomaremos como referencia el mapa de la imagen (más abajo) a partir de ahora, estamos en el primer desvío con una especie de cortafuegos enfrente (todos los caminos que se indican son pistas, aunque las principales se marcan en amarillo). Hay que girar a derecha, recorrer otro tramo de pista, hasta llegar a otro cruce donde un poste un poco maltrecho indica a Estall (girar a izquierda). Seguimos las indicaciones hacia Estall, desviándonos dos veces más a la izquierda. Al salir de Estall encontraremos un primer desvío a la izquierda con bastante pendiente, en una curva pronunciada, que es donde acaba el camino que lleva a la cumbre del Montsec. Seguimos hasta encontrarnos una pequeña explanada enfrente de otro desvío menos claro, bloqueado con una cadena a 30 metros de su comienzo. Aquí se deja el coche. En total, el tramo de pista desde Viacamp puede ser entre 45 minutos y 1 hora, dependiendo de lo que quieras que sufra el coche por la pista (buena pista, pero con mucho canto rodao, sufren los amortiguadores pero un coche bajo puede pasar si no hay mucho charco).

Desde aquí, subimos por la pista del desvío hasta que desaparece y aquí nos desviamos a la izquierda bajando mucho para ir a parar a un barranco seco, que seguiremos hasta casi el pie del pantano. Un poco antes, unos hitos nos marcan el desvío para cruzar el bosque hasta el pie de la pared. Entre 1 y 1:15 hasta el pie de vía)






Descenso:
Desde la salida de la vía subir por al borde de la pared, hasta que es evidente que un muro nos va a cerrar el paso. Cruzar un poco el bosque en diagonal para evitar este muro y seguir subiendo hasta que nos encontramos con otro pequeño resalte. Es un tercero que se puede subir sin sacar la cuerda ni ponerse los pies de gato, unos 20 o 25 metros. Ya no habrá mayores obstáculos para llegar a la cima, siempre por el borde de la pared a nuestra izquierda. 1:30 hasta la cima, un poco menos si se va sobrado de fuerzas.

Desde este punto, la mejor opción es seguir el sendero PR que está marcado en rojo en el mapa, con marcas amarillas y blancas típicas cada muy pocos metros. Se llega al coche en 1 hora más o menos bajando ligeritos (primero a la pista principal, donde tenemos que ir a la izquierda a buscar el coche).

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Primeras Jornadas del Submarinismo y la Natación en el Circo de Gredos

>Tras una semana de incertidumbre, de no saber que tiempo iba a hacer, de no tener ni idea de que iba a pasar, de intentar entender para qué servía el material, nos dispusimos a salir de Madrid a eso de las 13:00 con destino la plataforma no sin antes degustar unos tercios, unos sándwich especiales y unas patatas revenidas de la casa en la cafetería de la escuela. Los aventureros éramos Javier Infante (guía y dibujante de Diplodocus), Gonzalo (alias Gon, masilla de Javier) y Arturo (conocido como el enemigo nº1 de los ácaros) y yo (David, el tío que mas escribe en el grupo google de los GAII). Llegamos a la plataforma sobre las 15:30 de la tarde, el tiempo era increíble de malo, lloviznaba suavemente (suavemente al principio) y el calor nos obligaba a caminar sobre charcos de nieve en descomposición, cargados como se cargan aquellos que no han ido mucho a la montaña (por lo menos Arturo y yo) nos dirigimos al refugio en estas penosas condiciones, entre risas y largos improperios contra la AEMET, sus vientos moderados y sus cotas de nieve.
Nos tomó unas cuatro horas llegar al refugio, todos llegamos completamente emp
apados. Por desgracia no ha quedado constancia gráfica alguna de Javi preparando la cena y paseándose por el refugio en calzones ante la incredulidad de todos los que allí nos hallábamos soñando con un hueco junto a la pobre y única “estufa” del comedor. Tras una cena abundante y una botella de vino marchamos a nuestra habitación. Fue entonces cuando comprobé que mi saco estaba empapado y recordé a Mark Twight y mi calor corporal fue tan grande que en unas horas de espléndido sueño fue capaz de secar 2 pares de calcetines, un wind stopper empapado y el saco, además de por supuesto caldear el ambiente de la habitación para aumentar la comodidad de mis compañeros…

A las 7:20 del Sábado despertamos, descubrimos que habíamos sido engañados por los guardas y que ya había luz fuera y gente saliendo del refugio, nos habían dicho que amanecía después de las 8:00. Tras un desayuno caliente, con galletas y demás zarandajas partimos, con unas mochilas algo más ligeras, en persecución de un grupo que había salido una hora antes que nosotros en busca de la cima del Almanzor. En una hora los alcanzamos y pudimos disfrutar de sus gestos de envidia ya que nosotros llevábamos raquetas y ellos no. Continuamos la ascensión más o menos en grupo con Javi y Gon a la cabeza, los Murcianos en el centro y Arturo y yo a la cola. Además de esto se nos unió un enérgico Jerezano que pululaba entre nosotros y la cabeza de la expedición. Probando nuevas sensaciones con nuestros crampones, piolets y demás material iniciamos la ascensión con bastantes dudas. Ciertamente éramos mas lentos que todos nuestros compañeros y nos fuimos quedando a la zaga subiendo por el corredor que lleva a la Portilla del Crampón, caían “bolitas” de hielo desde las paredes de roca e incluso se nos subieron los huevos a la garganta cuando uno de los Murcianos empezó a gritar con desasosiego avisándonos de un pedrolo que había desprendido y que acabó pasando a un par de metros de nosotros. Agradecidos por el aviso le llamamos cabronazo y de todo. Seguíamos subiendo y llegamos a perder de vista al grupo ya que el corredor torcía hacia la izquierda. Hubo un paso crítico, no sabíamos por qué pero nuestros compañeros y toda la expedición habían obviado un pequeño rodeo por terreno nevado metiéndose por un terreno con hielo y roca, cómo podíamos imaginar que en la bajada tomarían la ruta “fácil” y que no había ninguna razón en absoluto para poner los crampones sobre esa fina (a nuestros ojos) capa de hielo y tener que empotrar la punta del piolet en un roquita que por cierto aguanto a Arturo pero cuando yo la fui a utilizar se salio con apenas esfuerzo. Sin embargo, como no teníamos mucha idea de cómo bajar y por qué no decirlo, no queríamos hacerlo solos, pues seguimos subiendo hasta que por fin nos cruzamos con el amigo Marcos que nos prometió hacer causa común en el estilo de bajada a lo maricona con nosotros y esperarnos. Ya aliviados subimos los últimos metros de corredor y sorprendidos disfrutamos de una maravillosa vista en uno de los pocos momentos de cielo despejado que tuvimos en toda nuestra aventura. Contentos a pesar de la incertidumbre que nos suponía el descenso celebramos nuestra “hazaña” y animados por el frescacho que hacía allí arriba empezamos a bajar. Evidentemente el estilo de bajada/destrepe de culo y a lo maricona se probó bastante más lento que el de nuestros compañeros y el de los Murcianos así que pronto nos vimos adelantados por todos y nos quedamos Arturo, Marcos y yo dándole el culo al maravilloso circo de Gredos y hasta las narices de “clava el piolet, da un paso, da otro paso, saca el piolet, y vuelta a empezar”, cuando la pendiente bajó quisimos parecer tan valientes como nuestros predecesores y nos dispusimos a probar su estilo de frente que nos ayudo a reducir notablemente el tiempo de descenso hasta el punto en el que pudimos volver a ponernos las raquetas para marchar hasta el refugio. Con alegría y disfrutando de los hundimientos que se producían hasta con las raquetas nos dirigimos hasta el refugio alentados por las horas de camino que nos quedarían por andar una vez allí hasta la plataforma para volver a Madrid.

Una vez en el refugio, celebramos estar fuera de peligro (si es que alguna vez lo hubo) a base de chorizo, pan, caldo y todo lo que pudimos engullir para que no pesase en la mochila, dándole a Marcos aquello que no pudimos tomar para no cargar tontamente con ello ya que sabíamos lo que nos esperaba hasta la plataforma.

De las tres horas que nos llevó regresar al coche hay poco que decir, cansados como estábamos nos preocupábamos mas de andar que de cualquier otra cosa pero aún así se respiraba un tufillo alegre tras nuestra primera experiencia alpina.

Solo queda agradecer el apoyo y la experiencia de nuestros guías (Javi y Gon), el que nos brindó nuestro nuevo amigo Marcos y las risas que nos echamos con los murcianos. Esperamos volver.